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El universo medieval y fantástico detrás de Legado de un Mendigo

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Antes de convertirse en una novela, Legado de un Mendigo pasó por distintas formas y fue creciendo junto con su autor. Hubo juegos, mitología griega, castillos medievales, dibujos y escenas imaginadas que, con los años, comenzaron a encajar dentro de un mismo universo.

Santiago Elisii fue reuniendo esas piezas hasta dar forma a su primera novela de fantasía, una historia con reglas, personajes y escenarios propios que llevó años construir.

En esta entrevista, el autor recorre ese proceso creativo, desde los primeros bocetos de un cómic hasta el salto definitivo a la escritura, y cuenta cómo nació el mundo de Legado de un Mendigo.

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-En tu historia la humanidad ya no domina el mundo. ¿Qué fue lo más difícil y desafiante de imaginarte una realidad así?

-Lo más difícil fue salir de la realidad de hoy en día. Porque hoy lo que vemos es que los que tienen el control somos nosotros. Lo más difícil fue crear otra especie, qué características tiene… Y me basé en la historia de la humanidad, estuvo bueno basarse en distintas épocas de la historia para ver qué características tienen los líderes, cómo se maneja un dictador, por ejemplo.

-¿Cómo nació Legado de un Mendigo? ¿Hubo alguna imagen o escena inicial que haya sido tu gran disparador?

-Primariamente esto iba a ser un cómic antes de ser un libro escrito. Lo trabajé con un profe con el que había estudiado animación. Nació de la idea de querer crear una historia propia, de tener un mundo propio. Y hubo un montón de imágenes, inspiraciones, un montón de series, de juegos, más que nada la mitología griega, son cosas de las que me inspiré. Y a medida que iba escribiendo los capítulos para después dibujarlos, me di cuenta de que me gustaba mucho más escribir que dibujar. Me di cuenta también que soy mucho mejor escritor de lo que soy dibujante. A medida que iba escribiendo y desarrollando los capítulos, dije “Uh, pará. Esto está mucho más copado que dibujarlo.” Yo me lo iba imaginando y cómo contarlo también. Iba narrando y al mismo tiempo lo leía en mi mente. Y da pie para un montón de cosas más.

-En los primeros capítulos hay una sensación muy fuerte de decadencia, ¿te inspiraste en algún período histórico puntual para armar toda esa ambientación?

-Lo que más me inspiró, por fuera de la mitología, fue el período histórico de la Edad Media. Más específicamente la Edad Media europea, que es así: puro castillo, mucho barro, todo nublado y hostil. Ese fue el estilo que tomé como referencia, una época donde estaban todos castigados por el barro y el clima.

-Crear un mundo fantástico desde cero debe ser un trabajo largo y complejo, ¿cómo fue armar toda la estructura y las reglas de ese mundo?

-El crear este mundo de cero con todas sus reglas, con todo lo que puede pasar y lo que no, con sus dioses, con sus reyes, con sus personajes, es un lío. Me ayudó mucho este primer profe, cuando todavía era cómic, a sentar las bases. Lo que trabajé mucho con él era la estructura del universo, quiénes son los personajes, de qué trata esta historia, quiénes son los reyes, qué pueden hacer. Si son humanos qué pueden hacer, qué no pueden hacer. ¿Hay magia? ¿No hay magia? Es fundamental la estructura de cómo está formado el mundo, qué es lo que se permite y qué es lo que no, si es un mundo como el nuestro, es de lo más difícil. Más de dos años, fue dedicado a la estructura, únicamente, sin escribir. Una vez ya hecho el universo es mucho más fácil. Lo que me enseñó este profesor -y es una de las cosas que más valoro- es a ir siempre de lo general a lo particular. De afuera hacia adentro, de lo grande a lo chico. Eso fue lo que más me sirvió, empezar a crear el mundo entero. Preguntarme: “¿Es un mundo como el nuestro? Sí. ¿En qué está basado? En la Edad Media. Bien, entonces tiene ciertas características. ¿Va a ser un mundo dentro del nuestro o uno aparte? Uno aparte. ¿Cómo es el mapa?”. Y así, vas desglosando hasta llegar personaje por personaje y definir qué pasa dentro de esta historia. Porque este libro es solo un fragmento chiquito de la historia de ese universo.

-¿Y modificaste la estructura una vez que la tuviste?

-Sí, la estructura tuvo sus cambios más que nada al principio. Habré hecho 10 capítulos más o menos y después cuando los arranqué a escribir, tuve que cambiar todo, reescribir todo porque no funcionaba. Había partes de la historia en donde no funcionaba el personaje principal, no me cerraba, a la editora tampoco. Entonces, me senté y armé una estructura entera de lo que pasaba, y después lo retocamos otra vez. Después me puse no solo a comparar la historia, sino a comparar la escritura. No solo aprendí un montón de reglas de escritura, de estructura, sino cómo me gusta escribir a mí también, y cómo me gusta narrarlo. Reescribirlo fue lo mejor que pude haber hecho.

-¿Hay alguna pregunta que te gustaría que se hiciera el lector a medida que avanza la historia?

-Lo que más me interesa del lector, primero es que le atrape la historia y que quiera preguntarse todo el tiempo, además de cómo sigue, qué harían ellos mismos en tales situaciones. Teniendo en cuenta las características que tiene cada uno.

¿Hay algo que hayas aprendido mientras escribías todos estos años?

-A medida que vas escribiendo, te vas encontrando en el estilo. Mi editora me decía que le gustaban mucho mis descripciones. Mucho de lo que hay en la novela, tiene muchas cosas de mi personalidad. Siempre está presente el humor, hay una manera lúdica de describir las cosas en ciertas situaciones, y también seria y específico en algunas otras. Lo que más fui descubriendo a medida que iba escribiendo fue eso, la parte de mi personalidad, que es lo que está plasmado en el texto.

-¿Por qué decidiste usar este formato de “historia dentro de una historia” y que justamente sea un mendigo el que la cuenta?

-Quería que fuera algo contado al oído sí o sí, porque me parece super dinámico, y aparte por la situación en la que están, están los dos presos. Entonces no hay otra manera de contar una historia. Como eran en esa época, el 90% de las historias eran al oído. Mitos, que se cuentan entre pueblerinos, relatos. Era muy poco lo que estaba escrito y eran muy pocos los que podían acceder también. Y con mi editora llegamos a esta conclusión de trabajar no solo que sea así contado, sino que en el libro, en el texto físico se vea separado también, con estos de los separadores. Y me pareció una idea muy copada de darle sentido a futuros libros también. Y no me pareció mejor personaje que un mendigo, un viejo con su experiencia en la vida para contar una historia. Me parece que es un perfil muy copado para contar historias así al oído. Alguien que tiene vivencia.

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-De chico, ¿ya tenías esta facilidad para imaginar mundos?

-Yo me metí toda mi vida en distintos deportes, más que nada por mis papás que son profes de educación física. Siempre fui de imaginarme distintos mundos, pero nunca escribía nada. Siempre fui de mucha imaginación, de chiquito cuando jugaba con los juguetes, creaba historias, un montón de historias, un mundo aparte. En la pandemia, empecé a dibujar recién. Yo ya dibujaba pero más abstracto, no tenía mucha idea, me encantaba, me llamaba la atención pero siempre estaba metido en el deporte. Yo competí en selección hasta de los 13 a los 17 en natación, y no tenía más vida que eso. Era competir y entrenar, nada más. Y después cuando dejé, me empecé a meter más en lo creativo. Cuando estaba casi arrancando la pandemia me compré unos cursos para empezar a dibujar y ahí arranqué.

-¿Hubo algún capítulo o escena en particular que se te haya estancado y te haya costado destrabar?

-Una de las partes más difíciles fue el principio. ¿Cómo arranco a contar la historia? ¿Desde dónde arranco? ¿Qué es lo que cuento? ¿Cuál es el detonante de la historia? ¿Cómo empieza? Primero, no solo para enganchar al espectador, sino algo que me satisfaga a mí. Ese fue para mí el más complicado, después hubo partes donde más me trabé, por ejemplo en la mitad del libro, que era una situación difícil. Después el resto ya lo tenía un poco más en claro. Este proyecto está pensado como para que sea un proyecto de animación. Un proyecto de animación no te puede pasar que sea pesado ni aburrido. Tiene que ser dinámico, tiene que haber movimiento, no le tenés que dar tiempo al espectador para que se aburra.

Como autor, ¿qué creés que aportás con la novela?

-Le agrego al género esta dinámica de esta historia fantástica contada al oído. Más allá del mundo nuevo, es cómo se cuenta, cómo está llevada a cabo la historia. Que mientras le va contando una historia, van pasando distintas cosas, va ocultando ciertas partes porque es un nene. Esto hace que sea muy natural.

-Ahora que el libro ya salió, ¿qué sentís al ver tu historia materializada después de tanto tiempo?

-Cuando agarré el libro me pareció una locura, no lo podía creer, después de tanto tiempo, poder tenerlo y que encima esté precioso. Literalmente un sueño cumplido. Sentí satisfacción y pensé “Este es el inicio, este es el piso”. Lo primero que se me vino a la mente fue que este era el resultado de insistir, de perseverar, de la constancia, de escribir un poquito todos los días o un poquito todas las semanas, de tener un capítulo cada dos semanas, cada un mes. Salió semejante libro de casi 400 páginas con su mapa, con sus señaladores, todo personalizado.

-¿Qué mensaje tenés para aquellos a los que le gusta leer, o tienen una historia en la cabeza, pero no se animan a dar el primer paso?

-Invitarlos a que arranquen. Uno se va dando cuenta del tiempo que tiene realmente cuando se pone a hacer las cosas y de realmente qué tanto le gusta cuando lo está haciendo. Yo no me di cuenta de que me gustaba la escritura, de que quería hacer un libro o contar esta historia, hasta que me senté a escribir los capítulos. Primero encontrá lo que no te gusta para encontrar lo que te gusta después. Encontrar lo que a uno no le gusta tampoco es fácil. No es poco. Anímense, eso es lo que más me importa a mí. Es hermoso encontrar algo que realmente a uno le guste y hacerlo con corazón. Si bien ahora está terminado y listo para vender, empezó como un proyecto de pura pasión, de puro corazón. Y eso para mí tiene más valor que cualquier otra cosa.

-¿Cómo manejabas la inspiración? ¿Tenías algún lugar dedicado exclusivamente a escribir?

-Traté de tener siempre mi espacio para escribir para separarlo del resto. Porque esto es algo especial, es algo que me gusta hacer, porque siempre que me ponía a escribir, me transportaba a otro lugar. Traté de tener un espacio para poder trabajarlo tranquilo y cuando la inspiración venga, bueno, yo ya tengo este espacio, donde después lo voy a desarrollar. Me ha pasado un montón de veces que me vinieron un montón de ideas estando dormido, me despertaba con una idea. Entonces después me la anotaba y lo desarrollaba por completo en este espacio.

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Periodista |  + notas

Micaela Rafaniello es periodista y profesional en comunicación institucional. Escribe el newsletter "La batalla cultural" de manera mensual.

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