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¿Argentina es un país racista?

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En el colegio aprendimos que los únicos negros, a los que llamábamos “mulatos”, eran esclavos, personas con cero incidencia en la historia de nuestro país, que vivieron sin penas ni glorias y que, una vez abolida la esclavitud, simplemente desaparecieron. Esa fue la historia que nos contaron.

Es decir, ¿por qué habría personas negras en la Argentina si no era para hacer aquello que los blancos no querían hacer?

Durante generaciones repetimos ese relato sin cuestionarlo. Es evidente que la historia olvidó sus nombres, sus rasgos e hizo un esfuerzo especial en olvidar su color de piel.

La población africana y afrodescendiente estuvo presente desde la época colonial y tuvo un papel decisivo en la construcción del país. Miles de hombres afrodescendientes integraron los batallones que combatieron en las guerras de la Independencia y participaron en campañas militares fundamentales, entre ellas el Cruce de los Andes. También hubo mujeres que ocuparon un lugar central, como María Remedios del Valle, reconocida por Manuel Belgrano como capitana por su participación en las batallas de Tucumán y Salta y declarada, casi dos siglos después, Madre de la Patria por el Congreso de la Nación.

Sin ellos, la independencia difícilmente habría sido la misma. Sin ellos, tampoco lo sería nuestra identidad. Palabras de uso cotidiano, ritmos, tradiciones, expresiones culturales y formas de resistencia forman parte de un legado afro que continúa presente, aunque durante décadas haya permanecido invisibilizado.

Ya en el siglo XXI, escuchamos a Alberto Fernández decir que los argentinos venimos de los barcos, de Europa. Y así, repitiendo discursos, siendo ignorantes con la realidad que nos rodea, es que fuimos olvidando que estamos hechos de los retazos de nuestros antepasados.

Ya en el siglo XXI, escuchamos a Alberto Fernández decir que los argentinos venimos de los barcos, de Europa. Y así, repitiendo discursos, siendo ignorantes con la realidad que nos rodea, es que fuimos olvidando que estamos hechos de los retazos de nuestros antepasados.
Ya en el siglo XXI, escuchamos a Alberto Fernández decir que los argentinos venimos de los barcos, de Europa. Y así, repitiendo discursos, siendo ignorantes con la realidad que nos rodea, es que fuimos olvidando que estamos hechos de los retazos de nuestros antepasados.

En 2025 nació AfroArgentina, un documental que sigue las vidas de las activistas afroargentinas Jesica Lamadrid, enfermera y gestora cultural, y Florencia Gomes, arquitecta, DJ y artista, mientras transitan el presente en un país que todavía arrastra las consecuencias de esa invisibilización histórica. Dirigido por Lina Lasso, artista multidisciplinaria, educadora y activista política afrocolombiana radicada en Buenos Aires.

Detrás del documental hay un equipo de realizadores, productores y colaboradores que acompañó el proyecto desde sus inicios. Parte de ese recorrido puede conocerse en su cuenta de Instagram, @afroargentina.doc

En la entrevista, Jesica, Florencia y Lina reflexionan sobre el racismo estructural, la construcción de la identidad argentina, los aportes de la comunidad afrodescendiente y el desafío de hacer visible una historia que nunca dejó de existir.

-¿Por qué creen que todavía existe la idea de que en Argentina no hay personas afrodescendientes?

FG: La idea de que no hay personas negras es un discurso que se viene reproduciendo y sosteniendo a lo largo de todos los años de existencia de Argentina como un Estado-Nación, y antes también. Argentina es parte de un proyecto colonial que no se dio solamente acá, sino que se dio en toda nuestra región, que sufrió el sistema esclavista y la trata transatlántica y tiene orígenes ahí. Y uno de los planes, era que sea un Estado o un país lo más parecido a Europa. Con ese proyecto, se generaron distintos mecanismos de blanqueamiento de la población. En Argentina también hubo un sistema esclavista funcionando por siglos. Y a esas personas se les prometía la categoría de liberto, si servían en las milicias, en las guerras por la independencia y efectivamente muchas personas afrodescendientes y africanas murieron en esos procesos. Hay un paralelismo entre las medidas que tomó el Estado en aquellos tiempos y el discurso que persiste aún al día de hoy. Hay una serie de cuestiones que se reproducen en las escuelas, en las instituciones escolares y genera el imaginario del argentino promedio, el argentino que es blanco y europeo. Eso persiste hasta el día de hoy por estas cuestiones y porque no ha habido ninguna política reparatoria para la población afrodescendiente y mucho menos políticas desde la educación que pueda erradicar estas ideas que son erróneas y son intencionadas. En Argentina todavía persiste esta idea porque existe el racismo estructural y no ha habido ninguna política ni acción para repararla a lo largo de estos años.

-¿Qué falta para que el concepto de “afroargentinos” esté más presente en nuestra identidad social y cultural?

FG: Lo que hace falta es políticas públicas, un marco normativo fuerte que permita diferentes acciones para la visibilidad y para la concientización, la sensibilización de la población. Para que eso pueda existir, tiene que haber un marco normativo. Hoy tenemos la ley 26.852, que establece el Día de los Afroargentinos y de la cultura afro, donde el foco estaría en las instituciones escolares. Es como una lucha contra la invisibilización afroargentina a través de incorporar la efeméride en la currícula escolar, enseñar historias afroargentinas y una serie de cuestiones que la ley establece. Lo que tiene esta ley es que tiene un carácter opcional. Las provincias, los distintos estados provinciales, adhieren o no adhieren. Si bien la ley no es nacional, es federal, su aplicación no lo es. Se da de una manera desigual en las provincias y no hay una aplicación, una implementación fuerte de esta ley. Y también tiene que ver mucho con los censos. Cuando se hizo el del 2022, lo que se ideó era trabajar en cómo iba a ser la pregunta sobre la autodeterminación afrodescendiente u otro origen africano y también se debía trabajar en campañas comunicacionales para la sensibilización de la población. No solamente de la población que se tenía que identificar con la palabra afrodescendiente, sino también para el resto de la sociedad que no sabe o que sostiene que en Argentina no hay personas negras o afrodescendientes. Lo que falta es una voluntad política real de reconocer primero el racismo estructural, de reconocer a Argentina como un estado que ha sido esclavista y colonial, de comenzar por reconocerlo y a tener acciones por eso.

-¿Qué las impulsó a crear el documental AfroArgentina?

LL: AfroArgentina nace de la necesidad de contar una historia que sigue siendo invisibilizada hasta hoy. Hemos crecido escuchando, ya sea dentro o fuera de Argentina, que en nuestro país no hay negros, que todos los argentinos son descendientes de europeos, que son blancos, mientras convivimos con personas afroargentinas, racializadas, cuyas historias, aportes y caras están en las calles, pero que están ausentes de los relatos oficiales. Eso nos impulsó a documentar esas experiencias, a develar una verdad ya presente en la sociedad, a recuperar las memorias, a mostrar la presencia afro, que no es perteneciente al pasado, sino que es una realidad actual. También hemos sentido la necesidad de registrar este momento histórico de la comunidad afroargentina que se organiza y continúa luchando por sus reconocimiento.

-¿Cómo fue el proceso de hacer AfroArgentina y qué encontraron en el camino mientras lo realizaban?

LL: El proceso ha sido un proceso transformador, arduo. Durante más de dos años hemos acompañado a la vida de activistas y sus familias en distintos aspectos de su vida, registrando tanto momentos cotidianos como espacios de organización política, de arte, de colaboración, de resistencia. Y en el camino encontramos una comunidad que, a pesar de décadas de invisibilización, ha sostenido vivas sus memorias, sus tradiciones, sus luchas colectivas y ha sido profundamente transformador y rico que estas familias nos hayan permitido conocerlos, conocer su intimidad, su herencia, su historia. También encontramos las contradicciones de la sociedad argentina. Por un lado, entrevistamos a algunas personas en la calle y tienen un creciente interés en conocer estas historias de personas negras afroargentinas, pero al mismo tiempo persiste la negación, los prejuicios o discursos que siguen cuestionando la existencia de las personas afroargentinas. Este documental termina convirtiéndose no sólo en un registro, sino también un espacio de reflexión sobre la identidad, la memoria y la justicia de los argentinos.

-¿Qué aportes afro sienten que fueron borrados de la construcción cultural argentina?

JSL: Es difícil decirlo cuando no hay un reconocimiento del aporte afro en Argentina, de la presencia, de la existencia de las personas afro. Entonces, todo lo que tiene que ver con su aporte cultural, ideológico, científico, su pensamiento, su espiritualidad, son cosas que no fueron contempladas. No creo que fueran borradas, creo que fueron invisibilizadas, porque borradas quiere decir que no existen, que hoy no se pueden ver. Sin embargo, los aportes afro, los podés ver en el lenguaje, en la palabra, en los ritmos, en los cuentos. Hay un montón de palabras que tienen origen africanista, que están en el folclore popular, como por ejemplo la zamba, el malambo. Son palabras que tienen un origen afro, que aportan a la cultura y a la identidad argentina, pero que no son reconocidos como aportes afro. El tambor, el bombo legüero, el bombo legüero es una versión del tambor negro. Por algo los tambores siguen sonando, por algo las calles siguen siendo nuestras, por algo la gente, cuando prestás atención, tiene rasgos afro, aunque no los reconozca. Entonces, no es que los aportes afro fueron borrados de la construcción cultural en Argentina, sino que fueron invisibilizados. Y gracias a la lucha colectiva, hoy se le está poniendo nombre y cara a todos esos aportes negados.

“Este documental termina convirtiéndose no sólo en un registro, sino también un espacio de reflexión sobre la identidad, la memoria y la justicia de los argentinos”, opina Lina Laso.
“Este documental termina convirtiéndose no sólo en un registro, sino también un espacio de reflexión sobre la identidad, la memoria y la justicia de los argentinos”, opina Lina Laso.

-¿Creen que todavía hay exclusión en ámbitos como el trabajo, la política o los espacios de poder?

JSL: Sí, porque las personas negras no estamos en la toma de decisiones, no tenemos representantes en la política, en partidos políticos, en los lugares de toma de poder, en los lugares de toma de decisiones, en donde se crean y se piensan políticas públicas que busquen una equidad o garantizar derechos de todas las personas por igual. Hasta ahora no hay una figura que nosotros votemos con convicción. No hay personas trans negras en el poder, no hay personas no binarias, no hay personas negras en el poder en general. En el trabajo es lo mismo, si vemos algún organigrama las personas que están en las direcciones o que están en las gerencias, no suelen ser personas negras. Las personas negras que logran, después de muchísimo trabajo, de un esfuerzo mucho mayor al del resto, estar en esos lugares de poder, son cuestionadas de cómo hicieron para llegar a ese lugar. Cuestionan su inteligencia, su capacidad, su expertise en el área. Hay una exclusión por una falta de representatividad, por una falta de espacio y de lugar, de escucha, de entendimiento y de pensar realmente políticas y acciones que generen una equidad, una igualdad y un descenso de la discriminación. Hoy en Argentina el racismo tiene muchas consecuencias y muchas secuelas en las personas desde las infancias hasta adultos mayores.

-¿Qué lugar creen que ocupa hoy la cultura afro en Argentina, y cómo dialoga el documental con esa realidad?

LL: Ocupa un poco más de visibilidad que hace unos años. Esto es gracias al trabajo sostenido de activistas, artistas, de investigadores afrodescendientes, afroargentinos. Creemos que existe un mayor interés por conocer estas historias pero aún queda mucho por hacer para que la cultura afro sea entendida como una parte constitutiva de la identidad afroargentina y no como algo periférico o poco constitutivo de la historia del país. El documental dialoga con esta realidad mostrando las experiencias, los vínculos familiares, el arte, la música, como el candombe porteño que guardan las familias afroargentinas, la militancia, la vida cotidiana de las personas afroargentinas que han sostenido su cultura a pesar de décadas de invisibilización y buscamos que sean las propias voces las que cuenten quiénes son, quién han portado, cómo imaginan su futuro en Argentina…

-⁠¿Qué les gustaría que el público descubra o cuestione después de ver AfroArgentina?

LL: Nos gustaría que el público además de reconocer que existen personas afroargentinas, personas negras en Argentina, que aprendamos o nos cuestionemos por qué aprendimos una historia tan incompleta sobre quiénes somos como país. Y que descubran que la presencia afro ha sido fundamental en la historia de Argentina, que muchas de las contribuciones culturales, sociales y políticas fueron borradas o minimizadas. También esperamos que el documental invite a una reflexión o a pensar cómo funciona el racismo cuando se niega o se vuelve invisible. Queremos abrir conversaciones sobre la identidad, la pertenencia, la memoria, la diversidad de la Argentina. Y que cada persona se pregunte qué historias aún faltan por ser contadas y quiénes han quedado fuera de los relatos oficiales, pero también que las personas se pregunten por su propia historia, por su propia identidad, por su propia memoria, por su propio origen.

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Periodista |  + notas

Micaela Rafaniello es periodista y profesional en comunicación institucional. Escribe el newsletter "La batalla cultural" de manera mensual.

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