Cuando me senté a escribir esta newsletter, le pregunté a mi pareja: “¿cuánto te gusta ir al cine?”. Esperaba una respuesta más bien vaga, quizá un número del uno al diez. Pero fue preciso: “lo suficiente como para ir dos veces al mes”.
Ahí entendí que la pregunta estaba mal formulada. No era cuánto le gustaba ir, trasladarse, sentarse en la butaca. Era cuánto le...